PePeRiNs... Tu aMiSTaD eS uN DoN PreCiaDo... Tu NeNa!!
"Venus" un borrador del PePeRiNs... TKM!
Existió una diosa traviesa, una diosa que admiraba desde los cielos a los mortales, tal como todos los dioses ellos envidaban la mortalidad humana, el sentir que cada momento es único, que la vida es un tiempo que se va descontando, que cada latido del corazón es un latido menos para la hora final, su atención se encontraba puesta sobre cada mortal y sobre los hombres en especial, su curiosidad la llevó un día a discutir con los demás dioses que compartían el lecho de eternidad. Enojada con sus pares decidió materializarse en una forma humana, ella tantas veces había deseado volverse humana, sentir la sangre correr por sus venas y aventurarse a la vida imperdurable, en una noche fría bajó de los cielos ante la atenta mirada de los demás altísimos señores, cayó ante las heladas aguas de un río donde emergió siendo una mujer, era la beldad personificada, la inocencia y la astucia combinadas, ante una luna muy serena caminó por las playas que rodeaban una ciudad, con su cuerpo desnudo y una figura que inspiraba a la provocación comenzó a deambular por las calles; Los pobladores se encontraban asombrados ante tanta divinosidad congregada, ella solo mostraba una mirada sensual y una sonrisa picaresca frente a todos los excitados pueblerinos que no podían digerir tan rara situación.
Se estableció como humana consiguiendo todo lo que quería a costa de los deseosos hombres con la simpleza de su belleza como precio. Ella pensaba que los sentimientos eran estúpidos, ella no comprendía al amor, ella abusaba de sus atributos sexuales para conseguir lo que le satisfacía. Cada noche tenía un hombre diferente entre sus brazos, su boca probaba cada día la lujuria, su voz dejaba anonadada a cada persona que la conocía, sus atuendos incitaban al erotismo, los hombres que salían con ella eran como lobos acechando una oveja solitaria. Cada noche se embarcaba en un lugar de mala muerte distinto llevándose de cada uno a algún acompañante de turno, ella creía sentirse feliz de tener una existencia común y corriente como la de todos los que pisan el planeta tierra.
Los dioses celosos de su supuesta felicidad planearon destruir el emocionante acontecimiento que ella estaba pasando, idearon al ser perfecto que cruzaría su camino, un ser que era amamantado por la oscuridad, un ser que se encontraba en un estado demencial y emocionalmente inestable, un ser que sería incapaz de caer en sus juegos, un "Cretino".
Como cada noche, ella dispuso a hacer la rutina de siempre, ir a un lugar que fuera un criadero de pecadores a llevarse consigo a algún imbécil que le propiciara un rato de diversión, invitado por las estrellas el enviado de los Magníficos se dispuso a tratar de distraer sus penas amorosas y entregarse en una partida de pool. Como una tigresa ella lo vio ante un ambiente pesado lleno de humo, música fuerte y carcajadas. Sólo, tranquilo, así lo vio ella, la depredadora de individuos; Ella no sabía que futuro acontecía de la mano de éste sujeto. Tras utilizar las maniobras de siempre, unas miradas picarescas y una conversación inocente él cayó en sus redes. Como un lobo que lleva el alimento a su guarida ella lo orientó hacia una pista de baile cercana donde en teoría él debería rendir sus intentos ante su inconmensurable perfección. Ante luces parpadeantes, una multitud a sus alrededores y melodías que carecían de sentido Venus consumió una vez más la vitalidad de otro mortal, solo con sus movimientos hipnóticos lo dejó anonadado y sin capacidades de reacción. Con sus labios como veneno infectó al idiota con su virginal parodia de mujer. Él había abdicado sus intentos de resistencia, estaba entregado a sus caprichos, estaba entregado a la concentración de sensualidad que irradiaban sus ojos, ningún ser podía pelear contra su cuerpo, él suprimió su mente, olvidó su amor y por una hora fue de ella.
Venus lo tenía donde quería, no sospechaba que era un enviado de sus ahora enemigos que solo deseaban aguar la fiesta de la nueva bella mujer, por un instante el había dejado de existir al igual que sus traumas. Ella fomentaba al animal que el idiota tenía adentro, tal como ella lo esperaba él la llamó. Se encontró con la excitante mujer que lo tenía encandilado, volvieron a consumir la llama sexual en una abandonada cortada de esa ciudad; Cuando ella pensaba que estaba totalmente regalado a su dirección lo fue a visitar y ella creía todavía que comía prácticamente de sus manos este pobre siervo que existía solo para entretener a los dioses. En ese momento él le demostró por qué era candidato de los divinos, se acabó la diversión para la diosa con el rechazo del único hombre en su larga vista de aventuras románticas, fue tan sorpresiva su respuesta que la dejó sin palabras, ella no entendía nada, siquiera la razón por la cual se derramaban lágrimas por sus ojos, la punzada que sentía en el corazón o que sus hombros se sintieran por el piso. Solo acompañada por el silencio se marchó, no podía aguantar ese sentimiento tan amargo, se dio cuenta que se había enamorado de este singular hombre, y que el mismo la había rechazado, maldijo el día que se le ocurrió esta idea de ser mujer, la idea de jugar con los mortales al estilo del mejor titiritero. Odiaba la idea desde su principio, se entregó a los malignos pensamientos que la rodeaban. No volvió a su hogar, después de caminar por varias horas se arrojó desde el puente más cercano hacia el río que la había visto nacer, su alma se elevó de nuevo con sus iguales, era una diosa de nuevo, estaba feliz de solo observar a los mortales sin tener que compenetrarse con ninguno de ellos, algún lugar de su alma prevalecía la figura de quién había roto su corazón, el enviado, el antihéroe, "El Cretino"...
Existió una diosa traviesa, una diosa que admiraba desde los cielos a los mortales, tal como todos los dioses ellos envidaban la mortalidad humana, el sentir que cada momento es único, que la vida es un tiempo que se va descontando, que cada latido del corazón es un latido menos para la hora final, su atención se encontraba puesta sobre cada mortal y sobre los hombres en especial, su curiosidad la llevó un día a discutir con los demás dioses que compartían el lecho de eternidad. Enojada con sus pares decidió materializarse en una forma humana, ella tantas veces había deseado volverse humana, sentir la sangre correr por sus venas y aventurarse a la vida imperdurable, en una noche fría bajó de los cielos ante la atenta mirada de los demás altísimos señores, cayó ante las heladas aguas de un río donde emergió siendo una mujer, era la beldad personificada, la inocencia y la astucia combinadas, ante una luna muy serena caminó por las playas que rodeaban una ciudad, con su cuerpo desnudo y una figura que inspiraba a la provocación comenzó a deambular por las calles; Los pobladores se encontraban asombrados ante tanta divinosidad congregada, ella solo mostraba una mirada sensual y una sonrisa picaresca frente a todos los excitados pueblerinos que no podían digerir tan rara situación.
Se estableció como humana consiguiendo todo lo que quería a costa de los deseosos hombres con la simpleza de su belleza como precio. Ella pensaba que los sentimientos eran estúpidos, ella no comprendía al amor, ella abusaba de sus atributos sexuales para conseguir lo que le satisfacía. Cada noche tenía un hombre diferente entre sus brazos, su boca probaba cada día la lujuria, su voz dejaba anonadada a cada persona que la conocía, sus atuendos incitaban al erotismo, los hombres que salían con ella eran como lobos acechando una oveja solitaria. Cada noche se embarcaba en un lugar de mala muerte distinto llevándose de cada uno a algún acompañante de turno, ella creía sentirse feliz de tener una existencia común y corriente como la de todos los que pisan el planeta tierra.
Los dioses celosos de su supuesta felicidad planearon destruir el emocionante acontecimiento que ella estaba pasando, idearon al ser perfecto que cruzaría su camino, un ser que era amamantado por la oscuridad, un ser que se encontraba en un estado demencial y emocionalmente inestable, un ser que sería incapaz de caer en sus juegos, un "Cretino".
Como cada noche, ella dispuso a hacer la rutina de siempre, ir a un lugar que fuera un criadero de pecadores a llevarse consigo a algún imbécil que le propiciara un rato de diversión, invitado por las estrellas el enviado de los Magníficos se dispuso a tratar de distraer sus penas amorosas y entregarse en una partida de pool. Como una tigresa ella lo vio ante un ambiente pesado lleno de humo, música fuerte y carcajadas. Sólo, tranquilo, así lo vio ella, la depredadora de individuos; Ella no sabía que futuro acontecía de la mano de éste sujeto. Tras utilizar las maniobras de siempre, unas miradas picarescas y una conversación inocente él cayó en sus redes. Como un lobo que lleva el alimento a su guarida ella lo orientó hacia una pista de baile cercana donde en teoría él debería rendir sus intentos ante su inconmensurable perfección. Ante luces parpadeantes, una multitud a sus alrededores y melodías que carecían de sentido Venus consumió una vez más la vitalidad de otro mortal, solo con sus movimientos hipnóticos lo dejó anonadado y sin capacidades de reacción. Con sus labios como veneno infectó al idiota con su virginal parodia de mujer. Él había abdicado sus intentos de resistencia, estaba entregado a sus caprichos, estaba entregado a la concentración de sensualidad que irradiaban sus ojos, ningún ser podía pelear contra su cuerpo, él suprimió su mente, olvidó su amor y por una hora fue de ella.
Venus lo tenía donde quería, no sospechaba que era un enviado de sus ahora enemigos que solo deseaban aguar la fiesta de la nueva bella mujer, por un instante el había dejado de existir al igual que sus traumas. Ella fomentaba al animal que el idiota tenía adentro, tal como ella lo esperaba él la llamó. Se encontró con la excitante mujer que lo tenía encandilado, volvieron a consumir la llama sexual en una abandonada cortada de esa ciudad; Cuando ella pensaba que estaba totalmente regalado a su dirección lo fue a visitar y ella creía todavía que comía prácticamente de sus manos este pobre siervo que existía solo para entretener a los dioses. En ese momento él le demostró por qué era candidato de los divinos, se acabó la diversión para la diosa con el rechazo del único hombre en su larga vista de aventuras románticas, fue tan sorpresiva su respuesta que la dejó sin palabras, ella no entendía nada, siquiera la razón por la cual se derramaban lágrimas por sus ojos, la punzada que sentía en el corazón o que sus hombros se sintieran por el piso. Solo acompañada por el silencio se marchó, no podía aguantar ese sentimiento tan amargo, se dio cuenta que se había enamorado de este singular hombre, y que el mismo la había rechazado, maldijo el día que se le ocurrió esta idea de ser mujer, la idea de jugar con los mortales al estilo del mejor titiritero. Odiaba la idea desde su principio, se entregó a los malignos pensamientos que la rodeaban. No volvió a su hogar, después de caminar por varias horas se arrojó desde el puente más cercano hacia el río que la había visto nacer, su alma se elevó de nuevo con sus iguales, era una diosa de nuevo, estaba feliz de solo observar a los mortales sin tener que compenetrarse con ninguno de ellos, algún lugar de su alma prevalecía la figura de quién había roto su corazón, el enviado, el antihéroe, "El Cretino"...
