Arteria:
Siente mi sangre, palpita con mis recuerdos. Siente como mi pecho estalla en un flujo maléfico de sentimientos perdidos. Pulsaciones, tan tajantes, tan solas, es un grito cortado de auxilio. El miedo ciego de mi desesperación, el último susurro de normalidad. Silencio, se corta la armonía por mí mismo cuerpo, un ruido seco, dice tu nombre en cada pulso. Marlene, Marlene, Marlene, cuando caiga en la realidad, cuando me dé cuenta que no puedo tenerte, ese día dejaré de decir tu nombre. Ese día moriré en paz.
Embriaguez:
Noches de soledad, tus ojos en mí y yo a tus pies. Vos me estas buscando y yo no sé que querés. No me das esperanzas pero continúas igual, ilusiones. Solo déjame volver, verás mi sien, mi nuca y mi figura al marcharse. Ahora solo queda el viento, el aire cambió su forma de susurrar, el cielo se tiñe de gris, se enfada por mí. El agua aparece, no puedo volar, el flujo crece y decrece, no me dejas volver. No me das salida, solo el abandono mental...
Delirios:
Te dejé ir, ese día estabas tan risueña. Tan acompañada, me dije que no eras para mí. Y así fue como te dejé ir. ¿No me recuerdas verdad? Solo piensas que no existí. Que no te amé, estas errada, mi amor por ti no tuvo limites, pero no sabes que ocurrió, solo fue que te dejé ir.
Mírala
Mírala como se prepara. Se retira al baño, se observa en el espejo, pasa pintura por sus labios y se remoja la boca. Rojo dulzura, su color. Se entristece su rostro y se acuerda de mí, pone su mano sobre el reflejo de su perfil, y sonríe, sus facciones se vuelven vivas de nuevo. Sale del baño y se prepara para besar, entrega su boca a ese hombre que no soy yo...
Te soñé
Ayer te soñé. Tal como eras. Tenía la esperanza de no estar durmiendo y de verte de nuevo. Sonreías y decías que me extrañaste, caminamos por la costanera de nuestra ciudad y por un parque. Me pediste que nos detuviéramos, te aquejaba el calor y el sol resplandeciente. Estabas agitada, pequeñas gotas de sudor enaltecían tu humanidad, eras perfecta. Miraste al suelo y te quebraste en llanto, me partiste en dos porque no soporto verte llorar. Me pedías perdón por haber desaparecido, yo lagrimeaba solo de saber que todo era verdad. Noches tan solas, mañanas abandonadas y tardes aburridas. Te necesité, y desperté. Te fuiste de nuevo, te habías marchado, otra vez acompañado solo de la soledad.
Él
Está sentado en la noche, solo con un vaso como único amigo. Mira esos ojos rasgados de tristeza. Mira esa boca no prueba tus labios. Mira lo devastador de tu amor. Carece de cariño y lo demuestra con su rostro. Necesita de ti y por eso lleva su cabeza a gachas. Su valor se encorva por el sufrimiento que le causas. Así lo dejaste, así está él...
Te fuiste
Ya te fuiste, la puerta claudicó detrás de ti. Renuncié a ti. Adiós, vete ya, solo me haces mal. Dañino amor de otoño, vete, ya te fuiste.
El amor apesta
Asco, vuelves repulsivo mi organismo solo al pensar en amor, te aborrezco, el amor apesta. Lo odio, no te necesito porque no quiero sufrir. El amor apesta. Sentimiento insurgente y rebelde que rehúsa a mantenerse fuera de mí, lo resiento, me vuelve vulnerable y no lo puedo omitir, me das asco.