Monday, January 30, 2006

el cretino capitulo 11

Capitulo 11:

Soy la mente perdida del estúpido, soy la suciedad del cristal, soy la mala tecla de la composición, soy las palabras sin significado, soy la columna que sostiene el orden. Quien iba pensarlo, antes de conocer realmente al amor pensé estar enamorado de alguien, solo era un pobre capricho, una obsesión. Era otra Natalia, antes de tener este rápido amorío con la ya muerta Natalia, en mis épocas de obsesión escolar me gustaba una mujer. Era menor que yo por un año y tardé cuatro años en hablarle, mi poco coraje ya era instintivo en esos años, obviamente fue uno de los tantos fracasos que tuve en la vida que ya no deja de asombrarme. Ahora ella después de rechazarme como un pobre infeliz instigándome a menospreciarme ingresa a mi vida nuevamente diciéndome lo equivocada que estuvo. Tan bella tan serena se sienta en el banco de la plaza mientras inocentemente deshoja una margarita sin pensar que la he descubierto. Una figura que tan preciosa descansa sobre una posadera del dulce verde que regala esta tarde en el centro, yo camino hacia un trámite pero me detengo un segundo a poder degustarla con mis ojos. No me atrevo a volverle a hablar, tan cambiante, tan indescriptible. Me tranquilizas los pensamientos solo otorgándoles tu figura por un segundo. La peatonal se vuelve en milésimas que duran minutos, todo el mundo transita a un paso demasiado lento, lo único que funciona eres tú, tú en esa plaza con tus carpetas y uniforme. Sientes que alguien te está mirando y giras tu cabeza para quienes te rodean, no me distingues en la multitud, yo sigo mi camino sin mirar atrás, te olvido, eres un paso al costado, termino con mis cosas y sigo pensando en ti. No te amo, debo decirlo, no llenas mi corazón pero sí mi mente. Me detengo en una confitería antes de regresar a casa, son las cinco y media, no me doy cuenta que antes me cité con mi difunta aventura. En la misma mesa, en el mismo lugar permanezco expectante que tu aparezcas a través de la vidriera caminando hacia la puerta. Pasa el tiempo y vuelvo a la realidad, estás muerta pero en mi imaginación persistes mirándome desde el otro lado de la vidriera.
Maldigo mis sentimientos, provocas tentación en mí. Resurgiste de mi pasado haciendo temblar mis firmes pasiones ya confirmadas. No soy una persona enamoradiza pero simplemente no puedo fingir que no existen mas mujeres en el mundo. Soy un ser aberrante, no entiendo estos cruces que hace mi vida. Se supone que me encuentro descaminado pero aun insistes en poner mas yugos a mi interminable destino. Me siento un fenómeno de la naturaleza, odio la compleja forma de pensar de las mujeres, no las entiendo, siempre presencié a alguna que otra chica diciendo que se sentían utilizadas de una u otra forma por la sociedad sexista que las ve como objetos nada más. Es una simple calamidad para mí, creo que también de una u otra forma lo revivo día a día. No es que me crea algún objeto sexual femenino sino que toda mi vida me encontré bajo la mira del sexo opuesto. Recuerdo que desde los doce años me han seguido, escrito cartas, llamado, hasta cocinado. A mi entender esto del cortejo es una estupidez, no creo que exista amor que entre por la panza o mediante letras. No creo que solo por unas letras escritas en una hoja hagan pensar diferente o vuelvan más bella a la mujer. Que infelices son las mujeres que esperan fidelidad y sinceridad de los hombres. Peor es cuando están enamoradas porque se vuelven tan sonsas que no pueden caer en la realidad, a los hombres nos gustan los grandes bustos, las pequeñas cinturas, nos gusta los traseros redondos y las bocas carnosas. No nos importa nada del pensamiento de las chicas, nuestras intenciones sólo se basan en objetivos carnales, la conquista es un trámite obligado como si fuera parada de colectivo. Total no nos importa ir a desperdiciar algún tiempo en sus casas con tal de que tarde o temprano entreguen lo que queremos, son una infelices las mujeres, las usamos como queremos. Con tal de escuchar siempre si querida, estás más linda o bajaste de peso nos regalan los gratos placeres genitales; De igual forma hubiésemos desperdiciado nuestro decadente tiempo en algún otro lugar que nos produzca más aburrimiento. Soy la voz machista del siglo XXI.
Soy la mente perdida del estúpido, soy la negligencia médica, soy la vista omisa del policía. Estoy comiendo en la cocina. Entre mis manos se encuentra un sándwich de salame y queso envuelto en pan lactal y sin ningún aderezo. Una luz tenue se encuentra sobre mi cabeza, opaca, tranquilo doy pequeños mordiscones al emparedado de forma cuadrada y asimétrica. En el cuarto contiguo se encuentra mi padre trabajando en la PC y cruzando el pasillo mis hermanos están divirtiéndose en la cama de mi mamá que se encuentra acostada y leyendo un diario por su agotador día. Puedo distinguir la radio que los adosa a su felicidad. Digiero un gran trago de jugo de naranja, solo una mascota me acompaña solo por su sed de carne que demuestra con sus ladridos. La televisión está encendida, un conductor habla acerca de la inseguridad y los secuestros, a veces pienso que quiero ser secuestrado para que mi familia me ponga un poco de atención, que delirios los míos. Dejo el plato y el vaso sobre la mesada de la cocina para lavar, mañana la empleada se encargará de los trastos sucios. Por favor, mi vida cotidiana es un eterno suplicio, me dejan de lado, estoy solo sentado en una silla a solo dos metros de la mesa de planchar, quiero encenderla, desfigurar mi rostro con el calor de la furia, quiero desaparecer. Borrar mi huella de la tierra, quitar la pisada que he dejado en la era por más pequeña que fuera. Simplemente desvanecer, desintegrarme, para que continuar la carrera si todos dicen que voy en sentido errado, para que finalizar la obra que me indican que tiene malos cimientos; Para qué complicarme la vida, soy el recuerdo de ese día triste en que el amor decepcionó.
El fuego en mi interior se enciende, la llama que calcina mi paciencia consume toda la materia que nutre mi ser, mi paciencia se incendia, me quemo, estoy ardiendo, solo el agua de tu amor puede apaciguar la gran llamarada que es la desesperación. Mi corazón es solitario y te necesita; hoy mas que nunca está más solo todavía y con sus necesidades vivas, mi delirante amor se encuentra en decadencia, por favor, atiende mis llamados.
En mi profundidad como si fuera cristal acabas con mi ahora tierna alma que explota en mil pedazos. Me volví mejor persona solo para que puedas apreciar lo poco positivo que tengo. Nada puedo dar que sea mucho mas bueno que los otros, no puedo superar sus ofertas, pueden ser más bellos, más inteligentes o estables pero solo a cambio puedo ofrecerte mi corazón envuelto solo en un sucio cartón que simboliza mi persona. Pero no prestes atención a la envoltura, no juzgues la preciada ofrenda que te otorgo, solo acéptala e inúndala del cariño que yo le privé.
Mira me haz hecho un tonto otra vez, ya no puedo ver mi reflejo por la vergüenza que siento hoy en mi interior. Fortunas he gastado para estar a tu lado pero no existe precio para eso. Si lo hubiera y costara millones sacrificaría mis brazos y piernas para tener el gusto de recibir caricia tuya que recorra mi rostro y moriría feliz. Solo soy una marca de la blanca pared de la esperanza, solo un retrato perdido en el gran mural de la eterna espera y un número más de los tantos desilusionados del amor. Soy el dulce lamento del rostro de la princesa.

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